OBJETIVO GENERAL

Ofrecer un conjunto de acciones educativas, terapéuticas con carácter global e interdisciplinario planificadas sistemáticamente y dirigidas al adolescente/joven con (ver palabras en mayúscula) discapacidad Intelectual con o sin otras alteraciones del desarrollo, a sus familias y a sus entornos. Encaminadas todas estas acciones a facilitar su evolución en todas sus dimensiones, de manera tal de alcanzar el máximo nivel de integración social posible; mejorando así su calidad de vida.

 

La Formación laboral de las personas con discapacidad Intelectual tiene por objeto su preparación en conocimientos, habilidades, hábitos y técnicas que les permitan, de acuerdo a sus capacidades y limitaciones, insertarse en el mundo laboral, como una faceta mas en su desarrollo personal y de facilitación de su integración social. Implica la consideración del alumno en su singularidad, utilizando los recursos de la comunidad y determinando la acción coordinada de los profesionales que desarrollan el proceso de formación.

 

 

PROPUESTA EDUCATIVA

Esta propuesta incluye una diversidad de talleres, (carpintería / mantenimiento / telar / indumentaria / cocina / arte terapia / artesanías / cerámica / informática / huerta / jardinería / granja) así como las correspondientes materias académicas.

 

El principio de normalización hace referencia a la aceptación de la igualdad de derechos de todas las personas, y al intento de hacer sus condiciones de vida normales. Por eso cuando hablamos de integración y de normalización, nos referimos al respeto de los derechos humanos esenciales:

 

● El derecho a la educación y a la formación

 

● El derecho al Trabajo

 

● El derecho a formarse en comunidad, incluyendo el derecho a la recreación y al empleo del tiempo libre.

 

POBLACIÓN

Adolescentes y jóvenes con discapacidad Intelectual y con o sin alteraciones del desarrollo, desde los 14 y hasta los 24 años.

 

 

 

 

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Para adolescentes y jóvenes con discapacidad intelectual con o sin otras alteraciones del desarrollo, de 14 a 24 años.

 

La Formación laboral de las personas con discapacidad Intelectual tiene por objeto su preparación en conocimientos, habilidades, hábitos y técnicas que les permitan, de acuerdo a sus capacidades y limitaciones, insertarse en el mundo laboral, como una faceta mas en su desarrollo personal y de facilitación de su integración social.
Implica la consideración del alumno en su singularidad, utilizando los recursos de la comunidad y determinando la acción coordinada de los profesionales que desarrollan el proceso de formación.

 

El principio de normalización hace referencia a la aceptación de la igualdad de derechos de todas las personas, y al intento de hacer sus condiciones de vida normales. Por eso cuando hablamos de integración y de normalización, nos referimos al respeto de los derechos humanos esenciales:

 

El derecho a la educación y a la formación

El derecho al Trabajo

El derecho a formarse en comunidad, incluyendo el derecho a la recreación y al empleo del tiempo libre.

 

 

 

 

A partir del año 1995 se implementa en el Centro de Formación Integral Redondel el programa de prácticas profesionalizantes con el objetivo de que los alumnos del último ciclo de formación, puedan entrenarse en habilidades socio-laborales al desempeñarse en una situación real y concreta de trabajo.

Una práctica profesionalizante es una práctica laboral que realiza el alumno como parte de su formación con el objetivo  de favorecer la transición a la inclusión laboral, con apoyo o protegido. Las prácticas pueden desarrollarse en el entorno local comunitario (empresas, comercios, organismos estatales o privados) o en un contexto interior de la institución educativa a través de proyectos tecnológicos o proyectos de extensión.

 

Uno de los objetivos primordiales del programa es el de ofrecer experiencias laborales en ámbitos naturales y normalizados constituyéndose por lo tanto  en experiencias laborales significativas que preparan al joven para desenvolverse en el ámbito laboral.

Se promueve el sentido de responsabilidad y compromiso laboral de los practicantes y la implicancia de todos los actores involucrados (educativos, familiares, empresariales), para efectivizar el derecho a la inclusión socio-laboral de las personas con discapacidad.